
Cartagena más allá de la zona turística
El trabajo de Una Luz nace en un barrio de Cartagena donde niños y vecinos se reúnen para compartir comida, aprendizaje y comunidad.
Muchos visitantes llegan a Cartagena por su centro histórico, su costa y su historia. Esos lugares forman parte de la ciudad. También la forman los barrios donde las personas crían a sus familias, trabajan, viven su fe y se cuidan unas a otras cada día.
Una Luz trabaja en una de esas comunidades. Quienes la dirigen pueden decir con claridad cuál es la mayor necesidad: suficientes alimentos para los niños y vecinos que llegan a su puerta.
Una tarde en Una Luz
En las tardes, 32 niños llegan a nuestro programa. Comparten un almuerzo, reciben apoyo con sus tareas, se cepillan los dientes, aprenden sobre el amor de Dios y vuelven a casa con una merienda.
Marylan, Doris y otros tres voluntarios mantienen en marcha la cocina comunitaria. Atiende a alrededor de 100 vecinos cada día. Para preparar la comida hacen falta organización, alimentos, equipos y espacio. La comida es la mayor necesidad continua.
Los niños son mucho más que las dificultades que puedan enfrentar sus familias. Aprenden, juegan, hacen preguntas y crean vínculos con los adultos que están presentes para ellos. Los vecinos que llegan a la cocina también aportan su conocimiento y cuidan de su comunidad. Una Luz forma parte de ese esfuerzo compartido.
Lo que esperamos construir
Soñamos con una sede escolar permanente y con ampliar la cocina. Un espacio más grande y mejores equipos ayudarían al equipo local a atender a más personas.
Queremos llegar a 100 donantes mensuales para que el equipo pueda planear con un apoyo más estable. Una donación de US$10, US$40, US$100 u otra cantidad ayuda a cubrir alimentos, materiales, pequeños estipendios y gastos básicos de los programas.
Ayúdanos a cuidar a más niños.
Una donación mensual ayuda a nuestro equipo a ofrecer comidas, aprendizaje y cuidado a los niños en Cartagena. Nos encantaría que te sumaras.
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